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Trainspotting, versión Athletic (Parte III)

27 Mar

De todos los autobuses de mierda en los que me había subido, ese era el puto peor. Pero que más daba, yo y mis tres colegas íbamos camino de Madrid a demostrar de una vez que no eramos simplemente unas ratas de barrio y que también podíamos llegar a ser alguien en esta vida. Después de años de ‘drogathletic’ de ínfima calidad, por fin nos íbamos a meter la madre de todos los chutes: ‘drogathletic’ categoría ‘Final de Copa’. Amorebieta estaba nervioso; Muniain, excitado; Llorente, intranquilo; yo, eufórico. El nerviosismo de Amorebieta se hizo patente nada más llegar a la capital. Solo necesitó que un guiri le aguantara la mirada medio segundo en la estación para calzarle una ostia que casi le manda de vuelta a Alemania. Teniendo en cuenta que el ‘gütenmorgen’ ese iba con su hijo de la mano, es posible que Amorebieta se excediera, pero ninguno de los tres tuvimos cojones de decírselo, no fuera el caso que nos convirtiéramos en su siguiente diana. Maldito Amore, solo pensaba en la pasta que se sacaría revendiendo su dosis de ‘drogathletic’… realmente se forraría, sí, pero esto de ser sano, como dicen en mi barrio, es solo para jubilados sumidos en una espiral de colesterol y pastillas.

Todo estaba previsto. Debíamos dirigirnos a un sitio llamado Santiago Bernabéu, que por lo visto estaba en obras y no estaría bajo la atenta mirada de la gente. El contacto que nos iba a pasar la mierda era un jodido portugués, líder de un clan de portugueses que atemorizaba Madrid y dominaba por completo su economía más sumergida e ilegal. Estábamos los 4 delante del Bernabéu, litrona en mano, cuando una especie de hermafrodita con mechas nos hizo una señal con la cabeza para que lo siguiéramos. En el estado de ansiedad en el que nos encontrábamos, habríamos seguido hasta a Falete en dirección Chueca, así que seguimos los pasos del mechas. Ya dentro del Bernabéu vimos el resto del clan: un tío rapado con cara de matón sin cerebro, de esos que te pisan la espalda o la mano si les saludas; un repeinado con cara de chulito de discoteca y atiborrado de anabolizantes; y en el centro, un hombre de unos 50 años, canoso, cara de mala persona… el auténtico líder. Junto con el mechas de antes, las pintas de esos cuatro eran casi peores que las nuestras. El canoso fue el primero en hablar: “Chavalesh, shoy el sheñor Mou y a mi nadie me toca losh huevosh, me entendeish? Aquí tengo vuestras 4 dosish, si las quereish, aflojad 3.000 eurosh cada uno”. Se nos heló la sangre. ¿Qué coño decía de 3.000 euros? En Bilbao nos aseguraron que su precio era de 750 pavos. Me erigí como nuestro portavoz: “Sr. Mou, no llevamos más de 800 euros cada uno, que es el precio que se había fijado antes de esta reunión”. El matón rapado sonrió, y Mou añadió: “Me la pela chavalesh, o pagaish los 3.000 euros o osh matamosh aqui mishmo. Entenderéish que no me interesha que 4 yonkish de mierda vayan hablando mal de mí por ahí, verdad?”. Antes de que pudiera decir nada, Muniain, en un acto de imbecilidad heroica le pegó una patada en los huevos a ese tal Mou al grito de “¡Hijo de puta estafador!”. Se había liado, y nos iba la vida en ello. En un microsegundo, el matón calvo y Amorebieta estaban enzarzados a ostias en el suelo, Llorente había pegado un cabezazo al mechas y yo le había puesto el dedo en el ojo al chulo piscinas que llevaba tatuado ‘CR’ en el cuello junto a unas letras chinas horribles. Todo fue muy rápido, pero en 30 segundos los 4 portugueses estaban semi-inconscientes en suelo y nosotros cagando leches en dirección a la puta pensión más barata de esa apestosa ciudad…

Habían pasado dos horas. Estábamos los 4 en el hotel, sin hablar. De repente, el enano de Muniain empezó a reír. Dos milésimas de segundo antes que Amorebieta le estampara la cabeza contra la pared, Iker sacó del bolsillo las cuatro dosis de ‘drogathletic’ de los portugueses. Éxtasis es una palabra que se queda corta para describir ese momento, el cabrón había logrado robar la ‘drogathletic’ en medio de la pelea, maldito genio descerebrado. Tras una borrachera en honor a la proeza que habíamos logrado, nos fuimos a dormir esperando el día de mañana, el día en que dejaríamos de ser sucios yonkis para convertirnos en consumidores de drogas de alto standing, gracias a esa ‘drogathletic’ categoría ‘Final de Copa’. Ya en la cama, sobrio de nuevo, y con los otros tres durmiendo como koalas, vino de nuevo a mi cabeza el sueño de convertirme en alguien decente en esta vida. Pero joder, para eso se necesitaba dinero, y no tenía una mierda. Alcé la vista y ahí estaban, encima de la mesa: 4 dosis, valoradas en 12.000 euros en total. Si me metía la mía y revendía las otras tres, podía pirarme a tomar por culo y empezar una vida nueva, ser alguien de provecho. Inconsciente, como en un sueño, me levanté y me puse los zapatos. Fui a la mesa, cogí las 4 dosis y me las puse en el bolsillo. Cuando me dirigía a la puerta, descubrí que Muniain me estaba mirando fijamente. Con un gesto le indiqué que viniera conmigo, a lo que él dijo que no, con una mirada llena de miedo. Ante su negativa, abrí la puerta, la cerré, y empecé a andar hacia ningún lado, sin más.

Lo cierto es que soy una mala persona, pero eso iba a cambiar, yo iba a cambiar. Era la última vez que hacía algo así. Iba a reformarme y dejar esto atrás, ir por el buen camino y elegir la vida. Estaba deseándolo, queria ser igual que vosotros. El trabajo, la familia, el televisor grande que te cagas, la lavadora, el coche, el equipo de compact disc y el abrelatas eléctrico, buena salud, colesterol bajo, seguro dental, hipoteca, piso piloto, ropa deportiva, traje de marca, bricolaje, teleconcursos, comida basura, niños, paseos por el parque, jornada de nueve a cinco, jugar bien al golf, lavar el coche, jerseys elegantes, navidades en familia, planes de pensiones, desgravación fiscal… ir tirando, mirando hacia delante hasta el día en que la palmes… pero siempre con algo de ‘drogathletic’ en el bolsillo.

 
 

6 Respuestas a “Trainspotting, versión Athletic (Parte III)

  1. Ibai Lopez (@ibi13x)

    27/03/2012 at 19:54

    la ultima parte es de una cancion de leyenda urbana nio?? q grande!!!!

     
    • TITO

      27/03/2012 at 21:46

      Mira la película Trainspotting, que por algo se llama así esto, y puede que lo entiendas.

       
      • Ibai Lopez (@ibi13x)

        30/03/2012 at 12:01

        escuchate esta cancion y puede que entiendas a que me refiero😉

         
  2. alvaro

    28/03/2012 at 01:57

    que grande! la ultima parte es genial!

     
  3. JJ

    30/03/2012 at 14:05

    Leer esto, mientras escuchas Donde todo empieza de Fito, es epico!! jajaja!!

     
  4. camisetas

    10/08/2012 at 11:19

    Alguien me puede decir porque en: http://www.camisetas-baratas-de-futbol.com/ te da la opcion de pagar con master card preo a la hora de efectuar el pedido solo me deja pagar con visa? Mi padre no tiene Visa y siempre pagamos con Master Card…

     

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